El arte de dibujar también es meditar

Semejante a meditar, todos contamos con la capacidad de dibujar. Más allá de considerarse un don que poseen sólo quienes consideramos «artistas», el acto de dibujar es tan natural y tan instintivo como lo es la respiración, si se deja fluir como se hace con la meditación.

Cuando se practica el dibujo con atención plena, dicha actividad tiene el poder de conducirnos sin el mayor esfuerzo hacia una relación más profunda con nosotros mismos y con nuestro entorno, convirtiendo a este acto sencillo de creatividad en un juego, en un baile de movimiento, en una manera de verse profundamente conectado con la vida mediante la meditación y el dibujo.

De forma instintiva, de niños dibujamos y eso en general se hacía sin pensarlo mucho, sólo se colocaban los creyones sobre el papel y se pintaba sin mucha idea de lo que constituía un buen dibujo o uno malo, tan solo se dibujaba. Y de eso precisamente se trata, de ponerse a dibujar, sin más.

Cuando eres pequeño, e incluso ya de grande no es sencillo comprender que dibujar sea algo especial si no es más que algo que le entretiene a alguien, sobre todo a los niños en medio de una clase. Pará muchos deben transcurrir los años hasta llegar a la adolescencia, para que el dibujo empiece a ser algo importante de verdad en sus vidas para descubrir la magia del lápiz y el papel.

Para muchos, dibujar llega como un golpe de suerte en medio del aburrimiento o de la frustración, en donde agarran un cuaderno y un lápiz para dibujar lo primero que se les presente hasta que ese garabato tome forma poco a poco sobre el papel.

Y mientras eso sucede, podemos olvidarnos de las preocupaciones hasta sentirse completamente absorbidos por la actividad creativa que tienen entre las manos como un simple acto de meditación donde el dibujo se convierte en algo significativo.

incluso muchos llegan a convertirse en artistas plásticos aunque no lleguen a ganar ningún otro premio con su arte, sólo llenando alguna página en blanco, pues dibujar tiene efectos profundos sobre los estados mentales; y es ese poder de transformación que brinda el dibujo, y su relación con la atención plena, y la meditación, siendo el aspecto más valorado del mismo.

El dibujo y la atención plena

En este punto, quizás surja un cuestionamiento que nos conduce a pensar en lo que sucede cuando dibujamos y cuál es el impacto que tiene el sencillo acto de dibujar sobre nosotros.

Muchos quizás no obtienen una respuesta ante ello, pues sólo desean crear disfrutando de los trazos sobre el papel; pero con el tiempo y poco a poco pueden llegar a descubrir la meditación y el mindfulness, que hasta entonces pudo ser un misterio que se va aclarando.

Descubrir que la práctica de la meditación con atención plena puede evocar en las personas las mismas respuestas que dibujar, siendo este el mismo estado mental en que se entra durante la meditación y que no difiere en nada, desde un punto de vista cualitativo, de ese estado en el que se encuentran cuando se está profundamente absorto en el dibujo. Desde ese momento es Cúa si la vida creativa y la vida meditativa se desarrollan en paralelo.