El arte es un gran beneficio para los niños con discapacidad auditiva

Cuando se trata de situaciones tan particulares como en las que presentan determinado tipos de discapacidades, la historia indiscutiblemente nos ha mostrado rasgos de rechazo y de cierto temor al momento de enfrentar las limitaciones que el ser humano llega a vivir.

En el caso de las limitaciones auditivas, estas vienen a formar parte de la lista de discapacidades que, por una situación de desconocimiento científico, se tildó a las personas que padecen de dicha condición como individuos con limitación cognitiva, y por ende, eran tratados asumiendo que dicha incapacidad transgredía en sus funciones básicas de aprehensión de conocimientos.

Un ejemplo de ello podemos encontrarlo en Latinoamérica, en donde se pensó en la educación para personas sordas fue a partir de la segunda década del siglo XX, y ello fue debido al aporte de las comunidades religiosas principalmente de origen francés que se ocuparon de crear programas educativos enfocados a este tipo de población.

Para el año 1923 en Medellín a manos de Francisco Luis Hernández y para 1924 en la ciudad de Bogotá a través del Instituto de Nuestra Señora de la Sabiduría. Pero no fue sino hasta 1986 que fue difundido como tal este tipo de programas para la educación de personas con limitantes auditivos.

Aparte, los métodos que se aplicaban para la educación estaban enmarcados dentro del tradicionalismo poco ortodoxos, no siendo apropiados para lograr un verdadero método de enseñanza, pues no era permitida una adecuación de un lenguaje de signos, sino que, contrariamente era obligatorio leer los labios como una manera de equiparar el habla con personas sin que existiera algún tipo de limitante auditivo.

Solo a partir de la década de los ochenta, fue que se dio inicio a cambios realmente sustanciales y adecuados para este tipo de población; pues el Ministerio de Educación Nacional promovió un currículo oficial con el cual se buscaba contribuir con el desarrollo de las habilidades de comunicación con las que se permitieran una mejor integración desde lo social, educativo y laboral de las personas sordas en general.

El arte y la sordera

Si se trata de romper las barreras, una de las herramientas más beneficiosas es hacer uso de las artes, ya que con él se pueden erradicar límites raciales, estereotipos y prejuicios.

Cuando se trata de personas con discapacidad auditiva, es un poco complicado manejar los estereotipos y prejuicios, ya que cuentan con una discapacidad que no es posible ver por los demás, y la imposibilidad de expresarse y comunicarse con la sociedad de forma normal.

Uno de los proyectos de arte que resulta ideal pues cumple con tal objetivo es el teatro, ya que se trata de un lugar en donde la expresión se convierte en arte, donde la comunicación resulta la clave para una buena obra de teatro.

Gracias al teatro las personas con discapacidad auditiva tienen la oportunidad de demostrar que sí son capaces de realizarlo y expresarse por medio del teatro. Y es que el arte comunica, pero además acerca a las personas ofreciendo la posibilidad de comunicarnos con mayor sensibilidad.