No es suficiente con el arte

El artista de origen polaco Artur Zmijewski, en la actualidad se conoce debido a sus polémicos proyectos realizados en video, en los mismos nos presenta experimentos sociales que en líneas generales terminan en una fuerte confrontación con el público. En sus videos se indaga sobre los procesos de la memoria, el lenguaje, enfermedades que requieren tratamientos intensivos y la realidad social.

El tratamiento que le da a cuestiones que guardan relación con la identidad nacional, sobretodo con el conflicto judeo-polaco y los traumas físicos y psicológicos de los individuos y de la sociedad, entre otros escabrosos temas, le han ganado un puesto entre las figuras de la plástica que son más controversiales durante estos tiempos a nivel internacional.

Aunque también es posible considerar por otro lado, que dicho creador ha pasado a ser uno de los intelectuales más influyentes dentro de la escena pública polaca contemporánea. Y esto es debido a su labor multidisciplinaria desde hace algún tiempo en la revista “Crítica Política” (Krytyka Polityczna), actividad que considera como una parte fundamental dentro de su quehacer artístico.

Este se trata de un proyecto que está tratando de nuclear y de revivir desde Varsovia, se trata del pensamiento de una inteligencia de izquierda en medio de la presencia de una derecha reaccionaria y dominante en Polonia.

En una de las entrevistas realizadas al artista, él apuntaba la necesidad que tiene el arte y la ciencia de conducir experimentos que son éticamente turbios, y que tienen el código penal por límite. “El arte sigue eludiendo el control social y practicando sus irresponsables y riesgosas actividades”.

Sin embargo, su amplia gama de trabajo social y político en donde se incluyen editor de arte de Crítica Política; artista preocupado en cuestiones sociales, políticas, históricas; y eventualmente curador, podría conducir a pensar que cuenta con un concepto que resulta bastante holístico en referencia a la responsabilidad intelectual. Quizás se trate de una simbiosis dialéctica.

Ante ello, el artista alude que mayormente se encuentra interesado en el arte que ofrece respuestas, que propone algo para la sociedad. En ese arte sociopolítico, que se carga de criticar la realidad; que trata de desarrollar una conciencia de lo que está pasando. En ese arte que realiza proposiciones, que brinda consejos; y que de alguna manera, llega a ofrecer respuestas.

La mayoría de las personas llegan a pensar que los artistas tan sólo deben plantearse preguntas existenciales relacionadas con la vida y la muerte y cosas de ese estilo. El artista señala que eso no le interesa enormemente. En cambio, cree que el arte debería participar de la vida social y de una política con iguales derechos.

Es importante que el arte tenga los mismos derechos que otros discursos, como es el caso del político o del científico. Pero debemos considerar que eso se encuentra fuertemente conectado con la responsabilidad, ya que, si se realiza una propuesta, se ha de tener responsabilidad por la misma y por su continuidad.

Es bastante sencillo formular preguntas; lo complicado radica es producir diversas respuestas y ser responsable de estas y de los cambios que se puedan suscitar. Realizar propuestas siempre va a resultar riesgoso. En tal sentido, los artistas se encuentran en el deber de pensar más en las consecuencias de sus actividades, incluso cuando han llegado a declarar que sus pretensiones no son incidir o cambiar nada, de hecho, siempre van a intervenir la realidad.