Podría decirse que el arte es una forma de conocimiento

De esta pregunta podríamos pensar que tan solo se trate de un recurso, o quizás de pura duda metódica con la finalidad de darle título a un diálogo. Pero la realidad es que para la filosofía de diferentes épocas esta no se ha tratado de pura duda metódica.

Platón, en el ìIonî, en la ìRepúblicaî, se preguntó si el arte era una ciencia, si es posible enseñarse y aprenderse. Y ante tal reflexión, negaba que lo fuera. En el caso de Platón el arte y los artistas, estos fueron desvalorizados debido a que el arte fue una imitación servil del mundo. A modo de paradoja, Platón ha sido uno de los filósofos más inspiradores cuando se trata del arte de todos los tiempos. Y por si fuera poco, este ha sido considerado el más artista entre los innumerables filósofos.

Como vemos, la premisa inicial cuenta con larga data, pues incluso aquellos hombres de sensibilidad artística llegaron a poner en duda el valor del arte como conocimiento. Un ejemplo de ello también lo fue Aristóteles, en su ìpoéticaî, donde se ocupa de reivindicar al arte. Para el arte existe espacio entre las distintas ciencias, las productivas o poéticas. Y, entre ellas, las de utilidad, como lo es la arquitectura, o aquellas que producen deleite como la música, poesía, pintura, escultura, danza. Ante eso, el problema de sí el arte es o no conocimiento no llegó a su fin con Aristóteles, sino que continuó siendo planteado incluso hasta en las modernas filosofías analíticas de nuestro siglo.

El objeto problemático: La obra

Lo importante desde el inicio del cuestionamiento radica en ahondar en el por qué de la duda. O, al menos, en ciertos por qué. ¿Por qué insiste la filosofía en preguntar si es el arte una forma de conocimiento? Podríamos sostener que una de las razones fundamentales para dicha duda se encuentra en la existencia de cierta zona de problematicidad entre el arte y el pensamiento. Y ubicados dentro del arte como tal, la existencia de la zona de problematicidad que se extiende entre los aspectos más materiales y los más inmateriales de la obra.

Ahora bien, podríamos afirmar que una obra de arte es un objeto problemático debido a que es tanto: Objeto sensible, visible, tangible. Material. Externo al hombre que lo hace. Externo al hombre que lo percibe.

Estas son dos realidades que se hacen indisolubles, al interior de la obra. Enfrentando un tratamiento propuesto desde la lógica o la didáctica, que siempre es momentáneo y externo, y es allí donde se puede separar.

Podemos encontrar diferencias significativas entre el conocimiento sensible y el conocimiento intelectual. En el caso de la filosofía y la teoría del conocimiento, este conocimiento sensible no ha sido suficiente, aunque se encuentra en la base del conocimiento racional.

En su camino a la búsqueda de lo esencial, de lo abstracto, de la idea, del concepto, en búsqueda de razón organizante y otorgadora de sentido, en búsqueda de lo uno a partir de la multiplicidad del mundo, los pensadores han dejado demasiado de lado la fuerza de lo circunstancial, de lo concreto, de lo natural, de lo subconciente e inconciente, de lo múltiple del mundo sensible. De este modo, no resulta extraño que la filosofía se haya realizado en reiteradas oportunidades la pregunta de si el arte puede ser verdaderamente una forma de conocimiento.

Y de ser afirmativa la respuesta, está solo sea parcialmente afirmativa, en donde es aceptado que el arte es la base para alcanzar el conocimiento sensible; mientras que la obra podría ser ella misma el objeto del conocimiento. Pero esto aún no significa que este sea aceptado desde la filosofía, es decir, que el arte sea una forma general de conocimiento.